Esta Semana Santa va a ser vivida con especial pasión en los mercados de capitales, cortesía del presidente de los EEUU y su puñetazo al comercio mundial, con el anuncio de unos aranceles que están desconcertando al mundo económico.

Los principales economistas y analistas del mundo, consideran que no tienen rigor y que incluso tienen un objetivo absurdo e irrealizable, como es conseguir el déficit comercial cero, con todos los países con los que tienen relaciones comerciales. Ello implicaría que los países más pequeños le comprasen a EEUU, lo mismo que les venden, algo que es impensable, entre otras cosas por el tamaño de sus economías y mercados, en proporción con el gigante americano, que sigue siendo la primera economía del mundo.
Para muchos, si se lleva a término el despropósito anunciado, difícilmente la administración Trump conseguirá hacer américa grande de nuevo. También está por ver cuánto puede soportar el pueblo americano, si la inflación se dispara y llega la recesión, para buscar un “dorado” futuro, que para muchos no se va a conseguir por esta vía.
Lo que ya es incuestionable, es el daño que está causando a los mercados de capitales y a los inversores, excepto a los especuladores que invierten a corto, que como todos sabemos ganan mucho con el mercado cayendo y que por otro lado, gozan de impunidad en EEUU, al no tener que informar al supervisor americano, cuales son sus posiciones. La excepcional volatilidad que esta situación está provocando en los mercados de renta variable, también son momentos de oportunidad para los inversores o gestores que aprovechan la liquidez que tienen, para tomar posiciones o aumentarlas, en aquellos valores que consideran estratégicos a largo plazo.
La gestión activa, para seleccionar valores y ajustar estrategias, cobra más importancia que nunca, como ya se afirmaba para este año, pero ahora con mayor motivo. El papel de los inversores ante estos acontecimientos es respetar los horizontes temporales de sus carteras de inversión, al tiempo que se hacen ajustes técnicos, sin hacer cambios drásticos, que más tarde puedan lamentar.
Si realmente se produce el escenario de recesión en EEUU y caídas del crecimiento económico global, las bajadas de tipos para combatirlo, harán que los activos de renta fija ofrezcan de nuevo grandes oportunidades a los inversores, con rentabilidades superiores a las que ahora se estimaban y que se sumarán a las ya acumuladas en años anteriores.
El oro, como valor refugio en máximos, sigue siendo atractivo, así como las estrategias de retorno absoluto que tanta alegría y protección están dando a los inversores en estos momentos.
La principal conclusión es que aún se desconoce el alcance real de lo anunciado, entre otras cosas, porque lo que se ha abierto es un proceso de negociación con los países afectados. Lo que también se sabe es que esta situación no se va a resolver en el corto plazo, por lo que habrá que tener a raya las emociones con guía para tomar decisiones de inversión, al tiempo que debemos tener muy presentes las palabras de San Ignacio de Loyola, cuando decía «En tiempo de desolación, no hacer mudanza».
María Jesús Soto
Directora El Inversor Inquieto