Tal como se esperaba, en su reunión de julio el BCE mantuvo sin cambios los tipos de interés y situó el tipo de la facilidad de depósito en el 2,25%. En su comunicado, Fráncfort reiteró, no obstante, que, debido al conflicto en Irán, “la incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista del shock energético aún no se ha manifestado plenamente”. Por este motivo, el banco central mantendrá un enfoque dependiente de los datos a la hora de definir la orientación de la política monetaria. Aun así, el BCE considera que se encuentra en una “posición favorable”, en parte porque “las perspectivas para los precios de la energía, pese a su elevada volatilidad, se sitúan actualmente cerca del escenario central de las proyecciones de junio”.

Durante la rueda de prensa, la presidenta Christine Lagarde mantuvo un tono relativamente restrictivo y subrayó que la crisis en Oriente Próximo continúa representando un factor de riesgo para la economía de la eurozona, cuya expansión “seguirá siendo modesta a corto plazo”. Al mismo tiempo, los riesgos para la inflación siguen sesgados al alza, pese a la moderación registrada entre mayo y junio.
Lagarde reconoció que el escenario parecía más favorable tras el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán y la posibilidad de un alto el fuego, pero la nueva escalada del conflicto ha modificado el panorama. La presidenta señaló que, cuanto más tiempo se mantengan elevadas las presiones sobre los precios derivadas del shock energético, mayor será el riesgo de que se produzcan efectos indirectos y de segunda ronda sobre la inflación. Por el momento, sin embargo, el BCE no detecta señales significativas en esta dirección.
En cuanto a la decisión de mantener los tipos sin cambios, Lagarde precisó que la decisión del Consejo de Gobierno de dejar estable la facilidad de depósito “fue unánime”. No obstante, reconoció que algunos gobernadores “se preguntaron si debíamos considerar una subida”.
Por último,Lagarde reiteró que continuará al frente del BCEhasta que concluya su mandato en 2027, desmintiendo las informaciones sobre una posible salida anticipada.
Una pausa que podría terminar en septiembre
“La decisión del BCE de mantener los tipos sin cambios era ampliamente esperada tras la subida de junio”, reconoce Dean Turner, economista jefe para la eurozona y Reino Unido deUBS Global Wealth Management.
“Salvo que los precios de la energía registren una caída significativa, es probable que el BCE retome su ciclo de endurecimiento monetario en la reunión de septiembre, antes de entrar en una pausa más prolongada”, señala.
Tina Fong, economista y estratega deSchroders, también prevé una subida en la próxima reunión de septiembre. “El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo ha vuelto a impulsar los precios del petróleo, lo que eleva el riesgo de un nuevo repunte de la inflación”, explica.
Para Simon Dangoor, deputy chief investment officer de renta fija y responsable de inversión macro en renta fija deGoldman Sachs Asset Management,una subida de los tipos en septiembre también representa el escenario más probable. Según el experto, esta decisión dejaría además “margen para una nueva subida más adelante este año si los precios de la energía se mantienen elevados”.
“Por lo general, los responsables del BCE prefieren modificar los tipos en las reuniones en las que se actualizan las previsiones, la próxima de las cuales tendrá lugar en septiembre. Por tanto, esta decisión de mantener los tipos sin cambios podría ser el comienzo de un periodo de estabilidad o la calma antes de la tormenta”, añade Felix Feather, economista deAberdeen Investments.
La atención se centra en los precios de la energía y los efectos de segunda ronda
“Es probable que esta pausa sea únicamente temporal”, añade Conor Parle, economista para la eurozona deFidelity International.
“Más allá del petróleo, los precios del gas ya estaban aumentando antes de la reciente escalada de las tensiones. La mayor demanda para reponer unos niveles de almacenamiento reducidos de cara al invierno, junto con el incremento de las importaciones por parte de China, está contribuyendo probablemente a ejercer presiones alcistas adicionales sobre el mercado del gas”, afirma.
“Al mismo tiempo, la relativa resiliencia de la economía de la eurozona implica que, una vez actualizadas sus previsiones en septiembre, el BCE podría encontrarse en una posición favorable para volver a subir los tipos en 25 puntos básicos”, explica.
Andrew Jackson, responsable de inversiones deVontobel, también considera muy probable una subida de los tipos en septiembre y señala que los efectos de segunda ronda sobre la inflación serán la variable clave que habrá que vigilar.
“Mientras esos efectos sigan sin aparecer, especialmente en forma de un crecimiento salarial más intenso, y los productos chinos, como los vehículos eléctricos y los paneles solares, continúen ejerciendo una presión a la baja sobre los precios en los mercados europeos, los argumentos para llevar los tipos más profundamente a terreno restrictivo parecen limitados”, afirma.
Por último, Peter Goves, responsable de análisis de deuda soberana de mercados desarrollados deMFS Investment Management,se detiene en la comunicación del banco central.
“Resulta interesante que el comunicado sea muy breve y conciso. Se hace referencia al escenario central, que, como se señalaba en las actas anteriores, contemplaba un endurecimiento adicional, y al hecho de que el impacto completo del shock energético todavía debe manifestarse plenamente. Esto puede interpretarse, comprensiblemente, como una confirmación de que otra subida de los tipos no debería sorprender”, sostiene.
Impacto en los bonos y el euro
En los últimos días, los precios del petróleo han experimentado un fuerte repunte, con el Brent rozando los 100 dólares por barril, mientras que los precios del gas también registran subidas significativas. En este contexto, los mercados han reforzado sus expectativas de una política más restrictiva por parte del BCE.
Ante este escenario, Turner, de UBS GWM, recomienda dar prioridad a “los bonos de alta calidad de la eurozona, especialmente aquellos con vencimientos a corto y medio plazo”.
Ann-Katrin Petersen, estratega jefe de inversión para Alemania, Austria, Suiza y Europa del Este delBlackRock Investment Institute,comparte esta visión.
“Consideramos que todavía existe margen para subir los tipos sin llevar la política monetaria a terreno restrictivo”, afirma.
“Por tanto, seguimos manteniendo una posición de sobreponderación en deuda pública europea con vencimientos a corto y medio plazo. Los mercados están descontando unos tipos restrictivos durante varios años, pero, en nuestra opinión, se trata de una expectativa excesiva”, concluye.
Konstantin Veit, gestor de carteras dePIMCO, coincide en que las subidas de tipos actualmente incorporadas en las valoraciones del mercado de renta fija son excesivas.
“Los riesgos al alza para la inflación conviven con riesgos a la baja derivados de la debilidad del crecimiento económico y de una eventual distensión de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. En este contexto, consideramos excesivo que los mercados estén descontando una subida adicional de los tipos de 70 puntos básicos”, afirma Veit.
En el mercado de divisas, pese a la perspectiva de una nueva subida de los tipos por parte del BCE, el euro continúa bajo presión.
“Durante los últimos tres meses, la moneda única se ha depreciado frente a casi todas las principales divisas. En nuestra opinión, esta dinámica podría prolongarse a corto plazo, ya que los inversores identifican cada vez más a la eurozona como la principal economía avanzada expuesta a los efectos económicos derivados del agravamiento de las tensiones entre Irán y Estados Unidos”, observa Michele Sansone, country manager deiBanFirsten Italia.