Lo más destacable de este mes de mayo que ya dejamos atrás, será la caída importante del petróleo, cercana al 20% y las fuertes subidas de las compañías de semiconductores, que han llevado a nuevos máximos históricos a los índices estadounidenses.

Por el momento, no hay acuerdo cerrado entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz sigue cerrado, la agencia internacional de la energía avisa que las reservas de petróleo se están agotando y la inflación sube por doquier en todos los rincones del mundo.
La gran pregunta para junio va a ser si el BCE va a subir los tipos de interés en la reunión del día 11. Todo apunta a que así va a ser. Al menos el Euribor ya lo está descontando, cerrando su segundo mes consecutivo al alza y llevándolo en torno al 2,8%.
La economía europea no está para lanzar las campanas al vuelo, pero debemos recordar que el BCE tiene el mandato de controlar la inflación, lo que le hace rehén de la situación actual y deja el crecimiento económico en una situación precaria, de consecuencias imprevisibles en este momento.
Por el contrario, la FED estadounidense, además de controlar la inflación, su principal objetivo es no dañar el crecimiento económico, de ahí que los miembros de ambos bancos centrales, se encuentran en las antípodas. De hecho, para las reuniones de la FED, se espera que se mantengan los tipos sin cambios, cuando hasta que se inició el conflicto bélico, la intención era plantearse bajarlo, algo que ahora no está en la agenda, mientras la inflación supere el 3%, como es el caso.
Si hasta el momento, mientras el conflicto sigue abierto, los activos americanos, están teniendo mejor comportamiento que los europeos, no sería extraño, que una vez se resuelva, los inversores vuelvan la vista hacia las compañías europeas con sólidos resultados y negocios que puedan beneficiarse de los cambios económicos del entorno, que el shock energético está provocando.
Los activos de renta fija también deberían mejorar, teniendo en cuenta que ya han descontado las posibles subidas de tipos de interés, con subidas en la rentabilidad y caídas en los precios, que los gestores están aprovechando para incorporar en cartera y beneficiarse de las mejoras que se puedan producir en precio.
El barril de petróleo por debajo de los 100 dólares, debería continuar con su senda bajista, una vez esté abierto el estrecho de Ormuz, pero los expertos consideran que la normalidad no se conseguirá hasta 2027, por lo que muchos economistas, están esperando si la inflación actual puede tener efectos de segunda ronda, que claramente el mercado no está descontando, lo que provocaría un aumento de la volatilidad, sobre los niveles actuales.
En todo lo relativo al mundo de los semiconductores, la lógica y los informes de análisis, coinciden en que se debe esperar un recorte, teniendo en cuenta las fuertes subidas que llevan desde los mínimos marcados este año.
Con todo ello, comenzamos un mes de junio con muchos desafíos, que irán marcando la evolución de unos mercados que están en máximos y con ello muy sensibles a realizaciones de beneficio, en cuanto alguna variable, no sea como se está esperando.
María Jesús Soto
Directora El Inversor Inquieto