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Miércoles, 7 de Enero de 2026

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Tensión geopolítica en Venezuela: primeras reacciones de las gestoras internacionales

En una operación nocturna la pasada madrugada del sábado, Estados Unidos llevó a cabo un ataque a gran escala contra Venezuela, arrestando al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa y trasladándolos a suelo estadounidense donde se enfrentan a cargos criminales relacionados con el narcoterrorismo. 2026 empieza fuerte en cuanto a acontecimientos geopolíticos.

Tensión geopolítica en Venezuela: primeras reacciones de las gestoras internacionales

Como bien recuerda Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum (affiliate de Natixis IM), la captura y la exfiltración de Maduro confirma la idea de que no existen acontecimientos de probabilidad nula. “Todos los escenarios se vuelven posibles puesto que las reglas ya no existen. La cuestión política girará en torno a la respuesta de Rusia y de China, que apoyan a Maduro”, avisa.


Pasado unos días para digerir la noticia, la lectura de las gestoras internacionales es de calma. “La acción militar de Estados Unidos de hoy no es un hecho sin precedentes ni parece indicar un cambio fundamental en la política exterior estadounidense. Por sí sola, no puede desbloquear las enormes reservas de crudo de Venezuela: para ello es necesaria una estabilidad política duradera” apuntan Stephen Dover, CFA, responsable del Franklin Templeton Institute, y Lawrence Hatheway, Global Investment Strategist.

En consecuencia, la reacción inicial de los mercados de renta variable, renta fija y materias primas a la acción militar debería ser limitada, prevén Dover y Hatheway. “No obstante, el uso de la fuerza reforzará en muchos países la percepción de la necesidad de aumentar el gasto en seguridad nacional”, añaden.

El petróleo, el activo clave a nivel político, pero no en mercados
Un punto en el que coinciden en remarcar las gestoras internacionales es que el crudo está en el centro del asunto. Waechter lo ve claro:“Los Estados Unidos de Trump quieren poner la mano sobre el petróleo venezolano”. Es un petróleo de mala calidad, apunta el experto de Ostrum, pero representa el 17,5 % de las reservas mundiales. “Son las más importantes del mundo. La Casa Blanca tiene un sesgo marcado a favor del petróleo. Como la explotación y la investigación del petróleo de esquisto se estancan en Estados Unidos, Venezuela es una buena alternativa”, insiste.

Si Estados Unidos toma el control de Venezuela, entonces las sanciones sobre las exportaciones de petróleo serán levantadas y la producción se reanudará, acentuando así la oferta de petróleo en el mercado mundial. El precio del petróleo bajará, vaticina Waechter.

Sin embargo, la mayoría de las gestoras ve un impacto limitado en el corto plazo. Dadas las incertidumbres sobre cómo se gobernará Venezuela y el historial irregular de Estados Unidos en procesos de “cambio de régimen” en países productores de petróleo (como Irak o Libia), Dover y Hatheway ven poco probable que los mercados petroleros anticipen un aumento rápido de la oferta de crudo procedente de Venezuela. El país cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo (más de 300.000 millones de barriles), pero el deficiente estado de su envejecida infraestructura de extracción y transporte, unido a la baja calidad de su crudo pesado, sugiere que incluso la llegada de estabilidad política no se traduciría rápidamente en un incremento de la producción o de las exportaciones (actualmente en torno a un millón de barriles diarios, aproximadamente el 1% de la producción mundial). Otro factor a tener en cuenta es que la mayor parte del petróleo venezolano se exporta a China, resaltan.

De hecho, para Gorky Urquieta, gestor sénior y Global Co-Head of Emerging Markets Debt de Neuberger Berman, a medio plazo, el balance es ligeramente negativo para el crudo, dada la mayor probabilidad de un aumento de la oferta venezolana, aunque elevar la producción en alrededor de 1 mbpd (lo que supondría más que duplicar el nivel actual, que representa apenas en torno al 1% de la producción global) probablemente requerirá al menos 18 meses, y volver al máximo de 3,5 mbpd llevaría previsiblemente años y exigiría una inversión muy significativa. Hakan Kaya, gestor sénior del Neuberger Berman Commodities Fund, tampoco espera un aumento inmediato de la oferta venezolana. “Pese a los titulares, los obstáculos operativos, logísticos y regulatorios implican que cualquier incremento será gradual y estará condicionado al alivio de las sanciones y a la recuperación de las infraestructuras”, afirma.

A medio plazo, el escenario se complica
Más a largo plazo, está por ver. Una estabilidad prolongada en Venezuela, junto con un posible acuerdo de paz en Ucrania, podría liberar más de cinco millones de barriles diarios de petróleo en los mercados globales de crudo hacia el final de esta década, reconocen Dover y Hatheway. De materializarse, esto supondría alrededor del 5% o más de la producción mundial, suficiente para mantener los precios del petróleo deprimidos durante más tiempo, lo que sería claramente positivo para el crecimiento global y un factor de contención para la inflación.

El equipo de renta fija emergente de Invesco ve argumentos tanto alcistas como bajistas. “Es cierto que llevar de nuevo la producción a niveles máximos llevará años y que la falta de infraestructuras y de capacidad técnica es un factor real. Sin embargo, aunque Venezuela esté produciendo menos de un millón de barriles diarios, hay informaciones que apuntan a que podría aumentar fácilmente la producción entre 150.000 y 300.000 barriles diarios en un periodo relativamente corto”, esgrimen. En términos globales, se trata de cifras reducidas, especialmente teniendo en cuenta la flexibilidad de la OPEP en la gestión de la oferta.

Las implicaciones a medio y largo plazo, no obstante, podrían ser relevantes, apuntan desde Invesco: aunque este escenario podría evitar que los precios del petróleo repunten con fuerza de cara a las elecciones estadounidenses de medio mandato, la consecuencia más amplia de una producción petrolera plenamente operativa en Venezuela sería la de compensar cualquier preocupación de la actual administración estadounidense sobre un repunte de los precios del crudo en caso de optar por una postura más agresiva frente a Irán.

Poco impacto geopolítico a nivel global
Pero incluso con los objetivos declarados de la actual administración estadounidense de facilitar la salida de más petróleo venezolano a los mercados mundiales, el impacto que Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, ve a nivel global es limitado. “Venezuela, a pesar de poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, es hoy en día un productor mundial marginal”, recuerda.

Por eso Thuin ve probable que las perspectivas a largo plazo para los mercados en general no se vean afectadas. Y así lo parece estar digiriendo la bolsa en la mañana del lunes 5 de enero. Los principales índices europeos se mueven en positivo a la espera de la apertura de los mercados estadounidenses.

Y coincide Urquieta. Aunque no descarta el riesgo de un vacío de poder, que podría desencadenar una segunda fase de acción militar por parte de Estados Unidos si la inestabilidad se intensifica, y aunque pueden trazarse paralelismos con Irak, estos son limitados, ya que Venezuela carece de profundas fracturas sectarias y religiosas.

Los efectos de contagio regionales y globales parecen contenidos, defiende el experto: Cuba y Nicaragua son marginales para los intereses estadounidenses, y ve probable que las reacciones de China y Rusia sean moderadas. También espera que el impacto sistémico sobre América Latina y el conjunto de los mercados emergentes sea limitado.

Implicaciones para a renta fija de Venezuela
En cuanto a la renta fija de Venezuela, los valores de recuperación en el rango de 40 a 50 centavos para los bonos soberanos siguen pareciendo, en términos generales, razonables, en opinión de Urquieta, aunque con una elevada incertidumbre temporal y una fuerte dependencia de cómo se repartan los ingresos petroleros adicionales entre las compañías estadounidenses y PDVSA o el Estado.

Para Invesco, evaluar el valor de los bonos implica valorar la velocidad y la forma que podría adoptar una reestructuración, algo difícil de calibrar hasta entender cómo trabajará la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, con Estados Unidos. A día de hoy, existen relatos contrapuestos desde Washington y Caracas sobre el estado de esa relación. Delcy está denunciando el arresto de Maduro, exigiendo su regreso y comprometiéndose a mantenerse al margen de la influencia estadounidense, mientras que Rubio afirma que mantienen un diálogo constructivo y privado, más relevante que sus declaraciones públicas.

Los factores que, para Invesco, respaldarían un alto valor de recuperación son: (1) una nueva situación política sólida y duradera, (2) una rápida reanudación de la producción y exportación de petróleo y (3) un fuerte apoyo por parte de Estados Unidos y del FMI. “El flujo de noticias es constante, prácticamente hora a hora, por lo que se seguirá monitorizando de forma continua”, recuerdan.

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