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Domingo, 28 de Noviembre de 2021

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Cotizaciones

Las matemáticas del mercado laboral estadounidense

Antes de que la pandemia golpeara en febrero de 2020, en Estados Unidos había un total de 159 millones de personas que contaban con un empleo; a finales de abril de ese año, habían desaparecido 26 millones de puestos de trabajo.

Las matemáticas del mercado laboral estadounidense

Desde entonces, los políticos y los banqueros centrales se han centrado en recuperar todos los empleos que se han perdido como una secuelas de la enfermedad y en hacer que el mercado laboral recupere los niveles anteriores a la misma. Jerome Powell y otros miembros de la Reserva Federal (FED) han reiterado que están dispuestos a permitir flexibilidad en uno de los mandatos de la FED, el de inflación, para conseguir alcanzar su otro objetivo: el pleno empleo. Pero, ¿podría estar a punto de cambiar esta dinámica?

A medida que se han relajado las restricciones impuestas por la pandemia, la economía estadounidense ha ido recuperado rápidamente los puestos de trabajo que se habían perdido. El último dato conocido sobre las nóminas no agrícolas mostró esta fortaleza con la suma de 531.000 puestos de trabajo en EE.UU., mientras que la cifra del mes anterior fue revisada al alza en 118.000.

Sin embargo, en nuestra opinión, el dato más importante fue la revelación de que la tasa de participación del mercado laboral sigue estancada en el 61,6%, casi un 2% por debajo de los niveles que había antes de la pandemia.

Esta caída en la tasa de participación del mercado laboral se ha anticipado debido a los impactos psicológicos de la pandemia, el aumento de la riqueza de los hogares y los cambios en el estilo de vida, lo que podría llevar a que más personas abandonen el mercado laboral de forma indefinida.

Y así, mirando la ecuación del desempleo, la reserva total de mano de obra sigue siendo obstinadamente escasa, y cada puesto de trabajo añadido a la economía reduce directamente el número de desempleados. En consecuencia, lo que se ha producido es una reducción de la tasa de desempleo hasta el 4,6%, en las últimas cifras conocidas, por debajo de las expectativas del mercado. Recordemos que hace sólo dos meses esta cifra era del 5,2%.

Por lo tanto, el pleno empleo se está acercando mucho más rápido de lo previsto por la FED. Durante mucho tiempo, muchos consideraron que el 4% era el "número mágico", y aunque la economía estadounidense alcanzó una tasa de desempleo prepandémica del 3,5%, es justo decir que alrededor del 4% o justo por debajo es el nivel con el que los economistas estarían de acuerdo en se cumple la definición de "pleno empleo". Por lo tanto, la tasa de participación es clave para el momento del pleno empleo, pero es difícil de predecir debido a la singularidad de los últimos 18 meses. Sin embargo, todavía no hay señales de que esta tasa vaya a repuntar de forma espectacular. Suponiendo una tasa de participación constante, sólo se necesitan un millón de puestos de trabajo más para que la tasa de desempleo sea inferior al 4%. Al ritmo actual, parece muy probable que esto ocurra durante el primer trimestre de 2022.

La Fed ha hecho un trabajo extraordinario facilitando las condiciones para que el empleo vuelva rápidamente a la economía estadounidense, como demuestran los 10,4 millones de puestos de trabajo actuales. No obstante, al entrar en 2022, el pleno empleo se acerca rápidamente. Mientras tanto, las cifras de inflación siguen siendo superiores a los niveles observados en los últimos 30 años. Por lo tanto, las matemáticas no mienten: la Fed podría verse presionada en el primer trimestre al cumplir su objetivo de empleo, y la inflación no tiene dónde esconderse. Alcanzar el pleno empleo podría colocar a la Fed en un rincón complicado muy pronto y aumentar las preocupaciones sobre un error de política. Sin duda, escucharemos que la baja tasa de participación también es transitoria, pero este mensaje está agotando a los participantes del mercado de bonos.

Creemos que esta dinámica obligará a la Reserva Federal a actuar antes de lo que le gustaría, y la desvinculación del tapering y su retirada podría no ser posible. Una razón más para ser cautelosos con los bonos del Tesoro a largo plazo.

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