La subida de los precios del petróleo ha generado nuevas presiones inflacionistas en varias economías desarrolladas y emergentes, interrumpiendo lo que hasta entonces había sido una tendencia desinflacionista generalizada.

Aunque estas señales de inflación están empezando a dar señales de alarma en todos los ámbitos, destacan cuatro diferencias importantes en comparación con la crisis inflacionista que siguió a la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, la cual tuvo posteriormente un grave impacto en los mercados de bonos mundiales, así como los de los mercados emergentes.
En primer lugar, el punto de partida del actual repunte de la inflación en la mayoría de las economías emergentes es significativamente más bajo en comparación con la crisis energética de 2022. En segundo lugar, la actual crisis de suministro de petróleo se produce en un contexto de demanda mundial moderada, a diferencia de lo ocurrido en 2022, cuando la economía mundial aún experimentaba un repunte de la demanda tras la COVID-19 y problemas generalizados en las cadenas de suministro del sector manufacturero. En tercer lugar, las presiones inflacionistas actuales surgen en un contexto de política monetaria ya históricamente restrictiva y de tipos de interés reales elevados, lo que da a los responsables políticos un mayor margen de maniobra. En cuarto lugar, los mercados emergentes ya no se mueven de forma sincronizada, ni en términos de comportamiento de mercado ni en sus respuestas de política económica ante las perturbaciones del mercado o ante las nuevas presiones inflacionistas.
En este sentido, países como Sudáfrica han sido recompensados por los inversores por actuar con decisión mediante una subida de tipos en mayo, destinada a preservar la credibilidad de la política monetaria y mantener unos márgenes adecuados en los tipos reales. Los mercados se han mostrado menos indulgentes con países como Indonesia, donde las señales de política monetaria han sido erráticas y la credibilidad fiscal se ha deteriorado. La rupia indonesia ha seguido debilitándose, lo que ha obligado al banco central a aplicar una subida de tipos en mayo que, hasta la fecha, no ha logrado tranquilizar al mercado.
Por el contrario, otras importantes economías emergentes, entre ellas Brasil y México, han demostrado recientemente su capacidad para recortar los tipos de interés en respuesta a una dinámica de crecimiento más moderada. Esto ha tenido una buena acogida en los mercados, como lo demuestra la tendencia al alza de sus monedas.
Esta divergencia entre países refuerza la importancia de una gestión activa y de la selección de países a la hora de hacer frente a los actuales retos que plantea la estanflación. El gráfico 5 ilustra la dispersión de la rentabilidad registrada en lo que va de año en el universo de la renta fija local de los mercados emergentes.
*Gráfico: Fase actual del ciclo de inflación por país
Ampliar Noticia