Un ciclo de inversión sin precedentes, pero con una dispersión creciente

Tres años después del lanzamiento de ChatGPT, la oleada de inversión en infraestructuras de inteligencia artificial (IA) no muestra ningún indicio de agotamiento, sino todo lo contrario. Los cuatro grandes hiperescaladores1 estadounidenses (Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta) prevén dedicar juntos cerca de 725.000 millones de dólares en gastos de inversión en 2026, lo que supone un aumento de más del 75% respecto al nivel ya récord de unos 410.000 millones alcanzado en 2025. Esta tendencia no es fruto de una simple apuesta: responde a una demanda que, trimestre tras trimestre, supera las capacidades operativas. El cambio en el uso de los modelos de IA, de la fase de entrenamiento a la de explotación a gran escala (la inferencia), transforma una demanda puntual de cálculo en un consumo permanente.
En este contexto, el mercado de semiconductores globales, del que no se esperaba superar el nivel simbólico de un billón de dólares de ventas anuales antes de 2028 / 2029 (gráfico 1), debería registrar a partir de este año ventas de cerca de 1,5 billones, frente a los 800.000millones de 2025. El consejero delegado de TSMC, Che-Chia Wei, que a finales de 2025 hablaba de una demanda «aún mayor de lo que preveíamos tres meses antes», confirmó a principios de junio que la demanda seguía sin mostrar indicios de debilitamiento, y que su grupo se esforzaba ahora por no convertirse en el cuello de botella de la cadena. Porotra parte, los primeros indicios de monetización son tangibles: los ingresos de las divisiones de nube de los hiperescaladores se están acelerando y sus carteras de pedidos contractuales prácticamente se han duplicado en un año. Todos ellos son elementos que justifican, a los ojos de sus direcciones, el continuo esfuerzo de equipamiento en una carrera en la que ninguno puede permitirse ceder terreno.
Los semiconductores, primeros beneficiarios de esta bonanza, se impusieron como el principal catalizador de la rentabilidad de los índices mundiales, ya que el índice de referencia del sector (SOX) registró una subida del 102% desde principios de año, y su peso en el S&P 500 se ha cuadruplicado con creces desde 2020 (gráfico 2). Sin embargo, detrás de esta dinámica de conjunto se esconde una creciente dispersión entre los subsegmentos de la cadena de valor. Entender dónde se forma el valor, y a qué precio se paga, sigue siendo, en nuestra opinión, un ejercicio esencial para los inversores en 2026.
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