En la primera reunión de Kevin Warsh al frente de la Fed, el banco central estadounidense mantuvo los tipos sin cambios en el 3,50-3,75% por cuarta vez consecutiva, en línea con las expectativas.

La decisión fue adoptada por unanimidad por los miembros del FOMC y refleja un contexto económico en el que, pese a la elevada incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio, “la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido”, según se lee en el comunicado, con una tasa de desempleo prácticamente sin cambios. La inflación, en cambio, sigue por encima del objetivo del 2%, “también debido al shock por el lado de la oferta y a las subidas de precios en algunos sectores, incluido el energético”, explica la Fed. De hecho, en las nuevas previsiones económicas, la inflación general para 2026 se ha revisado al 3,6%, mientras que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se ha elevado al 3,3%, frente al 2,7% indicado en ambos casos en las estimaciones anteriores de marzo. Las previsiones de crecimiento, por su parte, se han revisado a la baja, hasta el 2,2% desde el 2,4%.
Tipos sin cambios en una reunión de tono restrictivo
A la luz de este escenario marcado por una inflación más elevada, también han cambiado las expectativas sobre los tipos de interés. Del dot plot se desprende que nueve de los 19 miembros del FOMC consideran necesario subir los tipos a lo largo del año. Ocho prevén, en cambio, que el precio del dinero permanezca sin cambios, mientras que solo uno se ha mostrado partidario de un único recorte (un miembro no ha proporcionado ninguna indicación). Para el nuevo presidente de la Fed se perfila, por tanto, una fase delicada: su nombramiento había sido respaldado por Donald Trump también con la expectativa de una política monetaria más acomodaticia, pero la persistencia de las presiones inflacionistas dificulta ese camino.
Según Donatella Principe, head of Global Strategy de Intermonte, pese a que los tipos se mantuvieron sin cambios, el tono de la reunión fue restrictivo: “Los dots pasan de descontar un recorte a una subida. Lo mejor que Warsh podía hacer para contentar a la Casa Blanca era mantener estable el precio del dinero”, comenta la experta. “Warsh se ha encontrado desde el principio con fuertes presiones. La Administración estadounidense sigue presionando para que se recorten los tipos, pero la solidez de la economía y una inflación todavía elevada no dejan margen, al menos por ahora, para una relajación de la política monetaria”, subraya Roger Rüegg, head of Multi-Asset Solution de ZKB/Swisscanto.
También según Eric Winograd, senior US economist de AllianceBernstein (AB), se perfila una orientación más hawkish. “Si hace solo unos meses parecían probables los recortes de los tipos, ahora una subida parece significativamente más plausible que una reducción”, señala el experto de AB, que sigue esperando que los tipos permanezcan sin cambios durante el resto del año. Un análisis compartido por Richard Flax, CIO de Moneyfarm: según el profesional, la institución habría decidido ganar tiempo para “entender si el reciente repunte de la inflación tiene carácter temporal, también a la luz de que los precios del petróleo ya han empezado a corregir desde los máximos registrados en las últimas semanas”, observa.
Según Flax, uno de los aspectos más interesantes es el cambio de tono que se está perfilando: “El mantenimiento de los niveles actuales de los tipos no debe interpretarse como una señal de indecisión, sino como el reconocimiento de que la política monetaria se encuentra ya en territorio suficientemente restrictivo”, explica. También Jon Butcher, senior US economist de Aberdeen Investments, espera tipos sin cambios durante todo 2026. Butcher considera que “una subida no está justificada, salvo que se reanude el conflicto en Oriente Medio”, aunque admite que el proceso de devolver la inflación hacia el objetivo “probablemente requerirá tiempo”.
Más matizada es la posición de Tiffany Wilding, economista de PIMCO: “Por ahora, creemos que la Fed se mantendrá a la espera. Sin embargo, en función de la evolución del contexto macroeconómico, siguen siendo posibles cambios de rumbo inesperados en ambas direcciones, con escasas indicaciones preliminares por parte del nuevo presidente”, declara. “Nuestro escenario central sigue siendo que la Fed logrará evitar por poco las subidas, pero el margen es estrecho y habrá una elevada prima sobre los próximos datos de inflación”, añade Kay Haigh, global head y CIO de Fixed Income and Liquidity Solutions de Goldman Sachs Asset Management.
Impactos en el dólar y los treasury
Según Mark Haefele, chief investment officer de UBS Global Wealth Management, la reacción de los mercados reflejó este “giro restrictivo”, con unas proyecciones macroeconómicas que refuerzan la posición cauta de la Fed: el S&P 500 cae un 1,2%, las rentabilidades de los treasury estadounidenses a dos años se disparan 13 puntos básicos, el dólar estadounidense se fortalece y, en paralelo, el oro retrocede un 0,8%, hasta los 4.296 dólares por onza.
“Con la mitad del comité previendo subidas de los tipos antes de final de año y con las proyecciones actualizadas apuntando a una inflación más elevada hasta 2028, no sorprende que las rentabilidades a corto plazo hayan aumentado”, argumentan el economista jefe de Julius Baer, David Kohl, y el analista de renta fija Afonso Borges. Ambos destacan, no obstante, que en los vencimientos más largos los movimientos siguen siendo más contenidos, también gracias a la reapertura del estrecho de Ormuz, que reduce las presiones inflacionistas. Según Roger Rüegg, de ZKB/Swisscanto, sin embargo, estas expectativas de mercado “deberían remitir progresivamente, con el consiguiente debilitamiento del dólar y caída de las rentabilidades de los bonos”. Rüegg también considera que el tipo de referencia permanecerá sin cambios hasta final de año.
Menos forward guidance y nueva comunicación
En ruptura con el pasado, Warsh ha eliminado la forward guidance, el mecanismo con el que la Fed orientaba las expectativas de los mercados sobre sus futuros movimientos de política monetaria. Además, el comunicado difundido al término de la reunión se ha acortado. El nuevo presidente anunció también que ha puesto en marcha una task force articulada en cinco áreas para reformar el banco central, desde la gestión del balance hasta la comunicación, que ya en esta reunión ha mostrado un cambio significativo.
La rueda de prensa de Warsh “no fue una verdadera rueda de prensa, sino una comunicación unidireccional”, observa Principe. “Es una estrategia que funciona para esta reunión, pero es probable que en el futuro no pueda limitarse a decir tan poco”, argumenta Winograd.
“Durante la conferencia, Warsh evitó en gran medida expresar opiniones sobre la dirección adecuada de la política monetaria, dejando que el sesgo restrictivo del comité emergiera por sí solo. Esperamos que este enfoque se convierta en una característica recurrente de la Fed liderada por Warsh”, añade Tiffany Wilding.
Según Jamie L. Patton, managing director y co-head of Global Rates de TCW, esta orientación es coherente con una visión más restringida del mandato del banco central que Warsh defiende desde hace tiempo: “El mensaje para los mercados es el de una Fed que pretende ofrecer menos indicaciones y apoyarse más en el tipo de referencia como principal herramienta”, explica.
“Puede parecer un cambio marginal, pero las implicaciones son relevantes. Al señalar un alejamiento de la forward guidance, Warsh está diciendo en la práctica a los inversores que tendrán que hacer una parte mayor del trabajo por sí mismos. La era de los bancos centrales previsibles está llegando a su fin”, concluye Violeta Todorova, senior research analyst de Leverage Shares.