Jorge Martínez. Colaborador de El Inversor Inquieto

Tras dejar atrás la Semana Santa, parece ser que la misericordia del mismo Jesús de Nazaret ha intercedido en el último momento para hacer que una escalada de violencia que no tenía una solución viable se haya transformado en un acuerdo de alto al fuego y de un acercamiento de posturas sin precedentes desde que comenzó esta guerra.
Comenzábamos la semana con todas las miradas puestas en el último ultimátum, valga la redundancia, que el presidente de los Estados Unidos había puesto encima de la mesa y que concluía en la madrugada del martes para el miércoles. De no llegarse a un acuerdo antes de esa fecha, el señor Trump amenazó de forma literal y explícita con acabar con toda una civilización. A lo que su homólogo iraní respondía con un cierre total de cualquier canal de negociación con la Casa Blanca.
El desastre parecía inminente, pero sin embargo, en el tiempo de descuento, Pakistán, uno de los países más interesados en que el conflicto se solucionase lo antes posible, medió para que, como si de un milagro se tratase, ambos países cerrasen un acuerdo de alto al fuego de dos semanas. Este cambio de guion, unido a las conversaciones para "un acuerdo definitivo de paz" y una apertura completa y segura del estrecho de Ormuz, provocó que los mercados reaccionasen como todos los inversores pacientes habían estado esperando, con subidas importantes.
El DAX alemán lideró las subidas del Viejo Continente con una revalorización de 5,06 %, su mejor sesión desde marzo de 2022. Al índice de Fráncfort le siguió el CAC 40 francés (4,49 %); el IBEX 35 español (3,94 %). Por su parte, los mercados americanos, que habían sufrido en menor medida por el conflicto, subieron también de forma considerable con ascensos cercanos al 3 %.
Cambiaba así, de un día para otro, la retórica de un conflicto en el que ya gran parte de los analistas había claudicado y argumentaban que era prácticamente imposible que se solucionase, recomendando en algunos casos reducir posiciones en renta variable. Pero una vez más, el mercado, en su imprevisible previsibilidad, le vuelve a dar la razón a la cordura y la paciencia y nunca al pesimismo exacerbado. Como inversores, nunca debemos olvidar que la inestabilidad no destruye valor a largo plazo, sino que lo redistribuye. Una máxima que hay que recordarse en estos momentos.
Durante los días siguientes al acuerdo, veíamos cómo Netanyahu, ajeno a cualquier acuerdo de alto al fuego, continuaba bombardeando, si cabe, con más intensidad al Líbano. Factor que hacía que Irán volviese a cerrar el estrecho, devolviendo el miedo a los mercados y poniendo de manifiesto la debilidad y complejidad de los posibles acuerdos.
Poco duró esta situación, ya que, debido a la presión internacional recibida por parte de la comunidad internacional y el presidente Trump, el propio Netanyahu confirmaba que Israel iniciará conversaciones directas con el Líbano centradas en el desarme de Hezbollah. La esperanza y el positivismo volvían de nuevo a los mercados, que en las sesiones del miércoles se mantuvieron sin grandes variaciones, pero que sin embargo jueves y viernes vieron subidas cercanas, en algunos casos, del 1%.
Por lo tanto, y en conclusión, cerramos una semana marcada por un tono algo más constructivo en torno al conflicto, aunque todavía no se vea inminente una resolución definitiva. Por su parte, el petróleo sigue siendo el termómetro más sensible a cualquier novedad. El mercado sigue descontando un escenario en el que los precios energéticos se mantendrán elevados durante más tiempo del inicialmente previsto, con su consecuente impacto persistente sobre la inflación, sobre las políticas monetarias y el crecimiento económico global.
De cara a las próximas semanas, la atención de los inversores se centrará en dos aspectos fundamentales: por un lado, la evolución de las negociaciones sobre una resolución definitiva y, por otro, la normalización efectiva de los flujos energéticos. Solo cuando ambos elementos comiencen a alinearse, podremos hablar de subidas más sólidas y sostenidas en los mercados.
Seguimos, por tanto, en un entorno donde la prudencia y el análisis riguroso de cada avance, serán claves para la toma de cualquier decisión.
Jorge Martínez
Colaborador de El Inversor Inquieto