TRIBUNA de Aitor Jauregui, responsable de negocio de BlackRock en Iberia.

Los factores son fuentes amplias y persistentes de rentabilidad presentes en cualquier clase de activo. La inversión en factores trata de aprovechar estos estilos de inversión intuitivos de forma diversificada y con una ejecución eficiente.
Quality, momentum, value, size y minimum volatility han sido históricamente los factores más determinantes en lo que a la búsqueda de rentabilidades se refiere. Debido a que están impulsados por diferentes fundamentos económicos, cada uno de estos factores tiende a comportarse de una manera distinta en diferentes momentos del mercado.
Por ello, para aquellos inversores con un horizonte temporal más corto y con un apetito de riesgo razonable, este carácter cíclico representa una oportunidad de incrementar la exposición de una cartera a un factor frente al resto con el objetivo de potenciar las rentabilidad esperada.
Comprendiendo los elementos específicos que afectan a la rentabilidad de un factor, los inversores pueden construir una visión equilibrada sobre las perspectivas a corto plazo de un factor en relación con los demás. Al incorporar señales adicionales a las decisiones de asignación basadas en factores, BlackRock no está abogando por realizar asignaciones agresivas o de alta frecuencia. De hecho, animamos al inversor a incorporar pequeños sesgos en sus carteras en función de los momentos en el ciclo económico.
Diferentes ritmos de crecimiento a escala global
El inicio del primer trimestre fue una continuación de lo que pudimos ver durante 2017. Los sólidos datos macroeconómicos impulsaron los índices bursátiles mundiales, que continuaron batiendo récords, y el factor momentum siguió siendo la estrella del trimestre. Los positivos datos del índice PMI mundial reforzaron la confianza en la expansión global sincronizada, impulsada principalmente por la reforma fiscal de EE.UU. En este contexto, el apetito por el riesgo se mantuvo y los factores quality y minimum volatility se quedaron rezagados frente a otros factores procíclicos en enero. El factor value también registró un buen comportamiento durante este mes.
Gracias al dinamismo de los beneficios empresariales en todo el mundo, los sólidos fundamentales macroeconómicos siguen impulsando un entorno atractivo para invertir en renta variable, aunque con unos niveles de volatilidad más elevados que los observados en 2017. Nuestro modelo de contexto económico sigue indicando la existencia de una expansión económica en EE.UU., con un crecimiento robusto y en expansión. Sin duda, el estímulo fiscal implantado por la Administración de Donald Trump ha impulsado aún más los beneficios corporativos, y ciertos indicadores también apuntan a la aceleración de la economía norteamericana.
Aunque el nivel de crecimiento sigue siendo sólido fuera de EE.UU., la posible desaceleración del ritmo de crecimiento en los países de la zona euro ha cambiado nuestro modelo de contexto económico mundial, que ahora apuesta por una ralentización en este trimestre. La sólida aceleración registrada en la zona euro en 2017 y en enero de 2018 dio un giro a finales de marzo, y algunos de los indicadores más rápidos empezaron a mostrar síntomas de debilidad. Según nuestro Growth GPS, que nos muestra en qué nivel podría estar el PIB dentro de tres meses, la zona euro se sitúa se sitúa por detrás del PIB de consenso con el margen más amplio de todo el G7.
A pesar de que nuestro modelo apunta a una expansión económica en EE.UU. y una ralentización a escala global, permanecemos firmemente sobreponderados en el factor momentum. Si bien este factor suele ofrecer mejores rendimientos en momentos de expansión económica, también hay que destacar la resistencia que muestra en situaciones de ralentización en las que el crecimiento estable mantiene su tendencia. Además, cabe destacar que la expansión es menos favorable para el factor de minimum volatility que para el de quality —ambos defensivos— y también justifica nuestra infraponderación en el primero frente a nuestro posicionamiento neutral en el segundo.
Aitor Jáuregui
Responsable de negocio de BlackRock en Iberia