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Jueves, 21 de Octubre de 2021

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JPM

Cotizaciones

"Las eléctricas echan chispas"

La semana se ha visto más que sobresaltada por la creciente y compleja polémica del coste de la energía eléctrica en España.

Un tema que está dando muchos quebraderos de cabeza y que todo apunta a que va a seguir dándolos mucho tiempo, no sólo al gobierno, sino también a los ciudadanos, que son los que a nivel individual o como empresas, van a tener que hacerse cargo de facturas abultadas de un servicio imprescindible, como es la energía eléctrica.

Desentrañar las razones por las cuales está sucediendo lo que está sucediendo, resulta muy osado, porque tenemos una mezcla de intereses políticos, financieros y de libre mercado, que están haciendo saltar por los aires, las facturas de la luz.

Todos sabemos que la política suele nutrirse más de ideologías que de logros reales, aunque algunas veces, hay que admirarse ante los logros que unos pocos y comprometidos políticos consiguen. Con los temas energéticos no hemos tenido tanta suerte. Siempre ha sido un arma arrojadiza entre ideologías políticas de distinto color, que ahora ha explotado, como muchos expertos llevan avisando desde hace años.

Desde que en enero de 2005, la Unión Europea se comprometió a alcanzas las metas ecologistas de reducción de emisiones de CO2, tan loable labor, no se ha gestionado todo lo eficiente que se debería haber hecho, para evitar la situación en la que nos encontramos. Dentro de los países europeos, el nuestro ha sido uno de los más populistas y menos efectivos, lo que está provocando que lo paguen todos los ciudadanos.

Los costes asociados a la factura de la luz son tan diversos, que ahora es imposible hacer que baje el coste final, sin causar daños importantes e incluso sin conseguirlo, aunque se lleven a cabo. Por mucho que el Gobierno baje los impuestos en la factura, no se ven los resultados. La energía nuclear que ha sido tan denostada en nuestro país, ahora es la que no necesita comprar derechos de emisión de CO2. Las renovables, el camino de transición de las energías tradicionales a las verdes, tienen importantes costes, que ya sabemos quien los tiene que pagar, el consumidor.

El mercado de los derechos de emisiones de carbono, se ha convertido en una auténtica bestia, que influye en que aumenten los precios y coste de la energía, tanto más cuanto más se reducen los derechos cada año, como está establecido desde su creación. A fin de cuentas se trata de que no haga falta comprar derechos para emitir carbono, porque con los años nadie debería hacerlo. Pero mientras pasan los años y se llega a la situación ideal, la guerra por conseguir dichos derechos, hace los precios suban, por la ley de oferta y demanda, que los intermediarios financieros e inversores tengan beneficios de enormes proporciones, mientras que las economías domésticas y las empresas, pagan los platos rotos, de la gestión ineficiente de la transición energética.

Mientras la crispación aumenta entre la ciudadanía española, que ha visto subir los precios de la luz en torno al 250%, en lo que llevamos de año, el Gobierno ha decidido ponerse a intervenir con un cambio regulatorio, que ha puesto en pie de guerra a las eléctricas tradicionales y a las de energías renovables. Los juristas hablan de inseguridad jurídica y los inversores internacionales, miran de reojo, una vez más, a España y su incapacidad para gestionar los asuntos más trascendentales para la vida de sus ciudadanos.

Con los antecedentes que ya tenemos, más todo lo que está sucediendo, el capital inversor, se lo pensará varias veces, antes de poner rumbo a España. Por ello los expertos consideran, que este tipo de decisiones, pueden poner en peligro la recuperación económica o ralentizarla, justo cuando lo que más necesitamos es poner la maquinaria productiva de nuestro país a trabajar al máximo.

Desafortunadamente, nos encontramos una vez más, ante una gestión político/privada ineficiente, que pagarán los ciudadanos, mientras todos pasan las culpas y responsabilidades a otros, cuando ninguno de ellos está libre, de ser los causantes de todo lo que está sucediendo.

Mientras tanto, contemos en nuestras economías domésticas, que los precios de la luz van a estar muy altos durante mucho tiempo, llevémoslo a los presupuestos individuales. Como inversores, podemos aprovechar los precios de los derechos de carbono, para recoger algún beneficio de tan desafortunada realidad. Ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos, pero desde luego, ahora como consumidores, nos estamos todos mojando bastante.

María Jesús Soto
Directora El Inversor Inquieto

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