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Jueves, 1 de Octubre de 2020

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A perro flaco

Algunas entidades financieras pueden salir muy tocadas de este 2020.

A perro flaco

Esta semana, además de mucha, mucha, mucha volatilidad en los mercados, ha venido marcada por decisiones que, al final, afectan a un sector tocado, como es el financiero. No todas son negativas y no todas afectan a todos por igual, pero ya se sabe “a perro flaco, todos son pulgas”. Y en este caso, las pulgas no vienen sin más, sino acompañadas por un virus que dejará tocada la economía mundial, aunque sea durante varias semanas y luego se recupere. En este tiempo, puede que haya muchos que no lo resistan.

En EEUU, la Fed bajó los tipos por sorpresa, aunque era un secreto a voces y adelantado en el tiempo. Reunidos de urgencia para intentar combatir el impacto del coronavirus, decidieron rebajar 50 puntos básicos, algo que a los bancos no les va nada bien, qué les voy a contar.

En Europa, algo positivo, tras la sentencia del Tribunal de la UE, que disipa el temor para los bancos, y que dejan en manos de los jueces españoles la potestad de mantener el IRPH (Índice Referencia Préstamos Hipotecarios) o sustituirlo por otro. Es verdad que, de momento, es un alivio para las dos entidades que más se jugaban aquí. Aun así, se espera un incremento de los litigios contra el sector.

Por si fuera poco, el Supremo de nuestro país declara abusivo el interés de las tarjetas revolving, algo que, afortunadamente, no se trata de un efecto masivo (como tampoco los afectado por IRPH en las hipotecas), pero ahonda en la imagen negativa del sector. Se estima que aquellas entidades con productos de este tipo, puedan ver caer su beneficio (entre 0,7% y el 2%).

No podemos dejar de mencionar el tema recurrente de las últimas semanas y, de manera especial, las dos últimas. Con todos los respetos, no podemos permitirnos esa falta de coordinación del Gobierno que hemos visto estos días, donde el Ministerio de Trabajo daba unas indicaciones, desautorizadas posteriormente por Moncloa. Si la alarma social es importante en momentos como el actual, la exigencia debe ser máxima en la información proporcionada y las medidas a seguir. El impacto de llevar a cabo la paralización de la actividad en las empresas en la forma en que se contemplaba, podría ser más dañino de lo que el propio virus puede causar.

Como han visto, ya se están cancelando ferias, viajes de negocio, otros eventos o, simplemente reuniones que, por lo pronto, van a sacudir a un sector donde las agencias, turoperadores, cadenas hoteleras, aerolíneas, etc… pueden salir muy dañados. Otras empresas, por el simple hecho de cierta ralentización en la actividad, también sufrirán lo suyo.

Curiosamente, ante tanta alarma social, el foco geográfico del virus, es decir, China, va recuperando su actividad. No se puede hablar de normalidad todavía, pero algunos gigantes como Foxconn, proveedor de productos tecnológicos para empresas como Apple o Sony, han avanzado que a finales de marzo estará a pleno rendimiento.

Al resto del mundo le puede tocar esperar algo más, pero debería encauzarse en la medida que la posible vacuna se acerque, los protocolos se respeten y el sentido común esté un poco más presente.

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