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Domingo, 28 de Febrero de 2021

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Cotizaciones

¿Hacia dónde va la banca?

Si hay un sector que ha vivido cambios importantes en la historia reciente, y que el cliente particular ha padecido, ese es la banca.

¿Hacia dónde va la banca?

En España, hemos vivido un proceso de consolidación sin precedentes. La reducción de más de 50 entidades a 10 es un primer paso, porque se piensa que no ha terminado todavía. Independientemente del número, el sector vive una época muy convulsa. La crisis del 2008 ha traído, entre otras cosas, presiones regulatorias, tanto nacionales como europeas.

En Europa, prácticamente todos los bancos han experimentado reducciones en sus activos. Además, según datos del BCE, el volumen de préstamos a empresas ha caído de forma progresiva. En definitiva, el tamaño del sistema bancario ha disminuido a nivel mundial en relación al PIB.

Por si fuera poco, tenemos malas experiencias cercanas. A la necesidad de ayudas públicas de algunos bancos italianos hace apenas unas semanas, se une lo vivido en España el año pasado: más cierres de oficinas, despidos e incluso algunas entidades se veían obligadas a realizar ampliaciones de capital por necesidades de capital.

Un aspecto que no hay que olvidar es el “reputacional”. La mala fama que rodea al sector está justificada, aunque no sea justo generalizar. Los abusos a través de productos envenenados o comercializados de forma masiva sin adecuarse al inversor final, han derivado en un rechazo, de entrada, a todo lo que tenga relación con los bancos. El público, en general, no se fía de este tipo de entidades, siendo muy proclives a probar diversas alternativas que les permitan alejarse de ellas.

Los cambios en los hábitos de consumo e internet han favorecido la aparición de las fintech, que siendo muy simplistas, son empresas tecnológicas que ofrecen servicios financieros. Estas empresas han revolucionado el sector hasta tal punto que no solo pueden intermediar para realizar transferencias o inversiones, sino otros como los préstamos entre particulares, un área donde están creciendo de forma muy rápida. Los pagos y cobros a través de dispositivos móviles constituyen apartados donde el crecimiento es muy importante y al cual acceden, cada vez más, personas, comercios y plataformas.

Como curiosidad, en España solo el 15% de los clientes es totalmente digital respecto al canal usado de la entidad financiera, mientras un 35% combina el uso de internet con las oficinas físicas.

Si, adicionalmente, añadimos los cambios inminentes en materia de asesoramiento financiero a través de MIFID II, nos encontramos con una revolución en todo lo que rodea a las entidades financieras. En este caso, los cambios no vienen necesariamente por una cuestión tecnológica, sino por una búsqueda de mayor transparencia y protección al inversor.

En definitiva, la concepción de la banca o los servicios financieros ha desaparecido tal y como la conocíamos, provocando un vuelco en la estructura de las entidades y, por tanto, su asignación de recursos. Como usuarios, nuestra relación está cambiando muy rápidamente, a pesar de que en nuestro país, todavía nos queda mucho camino por recorrer. Las personas de edad avanzada quedarán, con toda probabilidad, como principales usuarios de las oficinas físicas, las cuales están abocadas a seguir reduciéndose cada vez más.

Francisco González Cuervo
Redacción EII

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