Declaraba Vassily Ivanchuk hace unos días lo siguiente: “ Me gusta el Magistral de León porque me permite enfrentarme a los jóvenes más prometedores del panorama internacional”, y añadía: “ Los jóvenes de hoy ven el ajedrez de una manera distinta a los jugadores de mi generación, y eso me permite seguir aprendiendo”.

Estas palabras definen bien la personalidad de esta leyenda del ajedrez mundial, su amor por el ajedrez y elafán de mantener siempre encendida la llama de la motivación.

Y a fe que va a necesitarla, las amenazas se ciernen sobre él, se llaman: Nihal Sarin, Parham Magshoodloo yJaime Santos, de 14,18 y 23 años respectivamente. Jugadores con hambre de éxito y reconocimiento internacional, que querrán cobrarse una cabellera famosa queles de prestigio y fama. Estamos a unas horas de saber con quién de ellos abrirá el baile el viejo y famoso guerrero, que venderá cara su piel una vez más  (“tiene la piel de acero” me dijo Paco Vallejo hace algún tiempo), los sueños de todos estos jugadores se confrontarán este fin de semana en León, y no para todos serán felices.

Ya se puede ver en las calles los“síntomas” de esta nueva edición del Magistral, el único torneo de élite que ,desgraciadamente, sobrevive en la España post-crisis. Pero aquí está de nuevo,conocidos maestros del ajedrez vuelven a pasear por sus calles, la ciudad le quita el polvo a los trebejos del ajedrez, un gigantesco tablero de ajedrez campea en la plaza de San Marcos, un tablero que reciclando caucho de neumático lo convierte en el campo de batalla del juego milenario, convirtiendo un residuo en una motivación para la lucha , la creatividad y confraternidad entre culturas muy diferentes. Todo eso empezará mañana y covertirá el Auditorio en un mar de entusiastas del viejo juego-ciencia. Los leoneses sueñan con que su campeón, el risueño Jaime Santos sea profeta en su tierra, no será fácil, los sueños de todos se entrechocarán como espadas y solo en la noche del próximo domingo sabremos quién soñará de verdad.

Parafraseando a García Marquez, y yo“estaré aquí para contarla”.