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Miércoles, 21 de Abril de 2021

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Cotizaciones

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA APUESTA DEL SIGLO

La inteligencia artificial está revolucionando nuestras vidas y los modelos de negocio de las empresas y dibuja un nuevo mundo. Para los inversores avezados, esta temática de inversión es un terreno de juego apasionante, cuyo único límite es la imaginación humana. Su potencial es prodigioso.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA APUESTA DEL SIGLO

Esta tecnología transversal apenas está dando sus primeros pasos y cuenta con todas lo necesario para prosperar: un número casi infinito de datos, los big data; la nube (cloud), que permite democratizar la potencia de cálculo de la empresa más grande a la más pequeña; y las redes neuronales artificiales, que dotan de capacidades de aprendizaje automático a los algoritmos.

UN POTENCIAL ENORME

Hace 15 años, ninguna empresa habría podido imaginar que sus datos más sensibles serían alojados en centros de datos accesibles a través de Internet (la nube). Ninguna habría creído que cada protocolo de seguridad requeriría una autenticación por usuario, ni que podría sustituir a seres humanos por un chatbot capaz de vender contratos a los clientes, como hace, por ejemplo, la aseguradora Lemonade.

Las ventajas competitivas que ofrece la época de la inteligencia artificial seguirán alentando a las industrias internacionales en la carrera hacia la digitalización. Al ser una tecnología sin fronteras, se está propagando por todo el mundo, como demuestra el fuerte crecimiento de las empresas de inteligencia artificial en los países emergentes que se lanzan también a esta carrera hacia el futuro.

El desarrollo exponencial de esta tecnología transversal tendrá un impacto en todas las empresas, independientemente de su tamaño, así como en todos los ámbitos de la economía, todos los sectores, de los pagos digitales a la salud 2.0, de la telemedicina a la ciberseguridad.

LA CIBERSEGURIDAD, UN MERCADO EN PLENA EFERVESCENCIA

Nuestro mundo cada vez más generalizado ha originado un nuevo riesgo importante: el riesgo cibernético. En la ciberseguridad, la lucha mundial por el control del oro negro de la economía digital, los datos, está en pleno auge, con una amplia variedad de amenazas, desde el phishing hasta los secuestros de datos.

Unos ataques que se han intensificado recientemente, afectando a diversas instituciones, desde el parlamento noruego a la planta de Tesla en Nevada, pasando por numerosas empresas de todo el mundo. Así, según la agencia Moody’s, se estima que los ciberataques contra bancos se triplicaron durante el primer confinamiento.

Y como siempre, nuevos riesgos entrañan nuevas oportunidades. Como es lógico, este desafío ha generado un fuerte aumento de la demanda de soluciones de ciberseguridad. Como desafío estratégico para las empresas desde la aceleración de su digitalización y la generalización del teletrabajo adaptada por la crisis del coronavirus, la seguridad digital constituye actualmente un mercado en plena efervescencia, valorado en 43 trillones de dólares.

Muchas empresas de todo el mundo han incrementado ya sus inversiones para mejorar su higiene cibernética, sus capacidades de prevención, sus protocolos de detección o de reacción. Por su parte, el gasto mundial en software y servicios de seguridad digital debería alcanzar los 125.000 millones de dólares en 2020 y aumentar una media de más del 8% anual hasta suponer más de 170.000 millones de dólares en 2024.

Una tendencia estructural potente que el equipo de gestión de activos internacionales temática de La Financière de l’Echiquier ya ha identificado, por ejemplo, en sus inversiones en OKTA, líder en la nueva arquitectura denominada Zero Trust Security o Zscaler, líder en ciberseguridad cloud. Su plataforma de seguridad en la nube permite gestionar la seguridad de sus clientes en todas sus comunicaciones/interacciones con el mundo exterior. Sus algoritmos de inteligencia artificial se sirven de las amenazas detectadas para mejorar permanentemente y compartir dicho conocimiento con todos los clientes de Zscaler, un efecto de red que refuerza la propuesta de valor de la compañía.

Los desafíos del mundo tras el COVID-19 son enormes. La inteligencia puede permitir hacer el mundo del futuro con una optimización de recursos. En todos los ámbitos, esta tecnología universal permite explotar este oro digital de la cuarta revolución industrial y logrará aportar, estamos convencidos de ello, soluciones para los mayores desafíos del siglo XXI.

ECHIQUIER ARTIFICIAL INTELLIGENCE: CONTRIBUIR AL AUGE DE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 

Echiquier Artificial Intelligence es un fondo pionero dedicado a la inteligencia artificial lanzado en 2018. Esta solución temática tiene como objetivo beneficiarse del crecimiento exponencial de la inteligencia artificial, invirtiendo en todo el mundo en valores de crecimiento que desarrollan o adoptan esta tecnología universal. A diferencia de otros fondos dedicados a la inteligencia artificial, Echiquier Artificial Intelligence no se limita únicamente a los valores tecnológicos. Su enfoque global se refleja en una gran variedad sectorial.

La cartera, cuya diversificación aumenta a medida que la inteligencia artificial penetra en la economía mundial, comprende actualmente alrededor de un 30% de valores de consumo, sanidad, industria o finanzas que utilizan la inteligencia artificial.

Con poca inversión en las GAFAM, que no son más que la punta del iceberg, el fondo se distingue por su enfoque global centrado en cuatro perfiles de empresas innovadoras: las que desarrollan la inteligencia artificial, las que la adoptan, las que proporcionan la infraestructura y las que dotan de capacidades sensoriales a la inteligencia artificial.

Una clasificación propia que constituye otra ventaja distintiva, y se refleja en una diversidad sectorial renovada, de los sectores cloud (Datadog) o la ciberseguridad a los del comercio electrónico (Mercadolibre) o la salud 2.0 (Ping An Healthcare & Technology).

Esta estrategia global tecnológica, junto con una disciplina de valoración muy estricta, ha dado sus frutos, con una rentabilidad del 78,93% en 2020, frente al 6,33% de su índice de referencia, el MSCI World Net Total Return, y el 120,09% desde su creación en 2018 (frente al 25,26%).

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