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Sábado, 15 de Agosto de 2020

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JPM

El coronavirus ha traído algo bueno también

Con la mayoría de la población mundial confinada en sus domicilios, hemos asistido a grandes dramas humanos ocasionados por la pandemia. Aunque, por otro lado, el confinamiento ha tenido consecuencias positivas para el medioambiente: aire y cielos más limpios, libres de partículas nocivas en la mayoría de las ciudades.

El coronavirus ha traído algo bueno también

Según la Agencia Internacional de la Energía, se espera que la demanda mundial de energía disminuya en un 6% en 2020. Esto supondría siete veces la caída experimentada tras la crisis de 2008. La menor demanda y la conciencia mundial sobre la contaminación atmosférica (y sus consecuencias para la salud) son dos factores que conducirán inevitablemente al final de la era del carbón

De hecho, durante el confinamiento, el consumo de carbón se redujo debido a la disminución de la demanda de electricidad; algunos países ya no necesitaban capacidad de energía de reserva. Estamos siendo testigos de la caída más significativa de la demanda desde la Segunda Guerra Mundial (AIE, Global Energy Review, 30/04/2020). El Reino Unido pasó dos meses sin carbón (entre el 11 de abril y el 15 de junio), el período más largo jamás registrado, según la National GRID ESO. Y los Estados Unidos han utilizado más energía renovable. A modo de comparación, hace 10 años en los Estados Unidos, el 50% de la electricidad era generada por carbón (Bloomberg New Energy Finance).

Se espera que esta tendencia continúe a medida que los costes operativos de la energía renovable disminuyen.

Ante este panorama, se hace necesario legislar para regular las emisiones. Por ello, los gobiernos de las 50 economías más fuertes del mundo han comprometido más de 12 billones de dólares en ayuda de emergencia para la crisis sanitaria. Hasta ahora, sólo se han gastado 54.000 millones de dólares en prioridades económicas post-carbono. Una suma que podría considerarse moderada, pero que, sin embargo, representa una señal positiva. (Bloomberg New Energy Finance).

En Francia, por ejemplo, las ayudas de 7.000 millones de euros concedidas a Air France están sujetas a compromisos medioambientales, entre los que se encuentra la reducción del número de vuelos nacionales, que pueden ser sustituidos por el ferrocarril. El desarrollo del sector aeronáutico deberá estar en armonía con el creciente consumo de combustibles alternativos para lograr la neutralidad en emisiones de carbono.

Otro ejemplo es Canadá, donde el Gobierno anunció la creación de 10.000 puestos de trabajo en su industria petrolera para llevar a cabo operaciones de limpieza de los pozos inactivos y apoyar así sus objetivos ambientales. Canadá también ha creado oportunidades de financiación para grandes empresas a cambio de medidas de transición energética.

En China, el paquete de estímulo de 800.000 millones de dólares financiará en gran medida nuevas infraestructuras, como estaciones de carga de vehículos eléctricos, 5G y sistemas ferroviarios. El paquete también incluye un plan de 1.400 millones de dólares para promover los vehículos eléctricos.

En cuanto a Europa, y en respuesta a la crisis de COVID, la Comisión Europea ha adoptado un paquete de recuperación de 750.000 millones de euros llamado "Próxima Generación UE", además del presupuesto a largo plazo (2021-2027) de más de 1 billón de euros. El paquete incluye subvenciones para ayudar a los países y empresas más afectados por la crisis. Las subvenciones se concederán para proyectos específicos y a condición de que las inversiones no socaven los objetivos climáticos y medioambientales establecidos en el Green Deal. Si el plan es ratificado por el Parlamento Europeo, el 30% de las ayudas, es decir, más de 500.000 millones de euros, se destinarán a la lucha contra el calentamiento global y a la consecución de los objetivos de transición energética. Se trata de una iniciativa muy positiva para el futuro despliegue de los activos verdes en Europa. Actualmente, el Green Deal representa alrededor del 25% del presupuesto de la UE, permitiendo la financiación de transportes limpios, la renovación de edificios y el desarrollo de energías renovables.

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