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Miércoles, 29 de Enero de 2020

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El dinero del “colchón” es un proscrito para el sistema

La fórmula tradicional que tenían nuestros abuelos de guardar sus ahorros, se decía que era bajo el colchón, literalmente, porque en muchos casos de fallecimientos, se ha encontrado el dinero ahorrado, dentro del colchón o debajo.

El dinero del “colchón” es un proscrito para el sistema

De ahí que a lo largo de las últimas décadas, cuando los ahorradores temían por la seguridad de su dinero depositado en los bancos, y recurrían a sacarlo para llevarlo a sus domicilios, se decía que lo tenían en “el colchón”. Este dinero en efectivo, volvía a las entidades bancarias cuando los temores desaparecían. También volvía cuando el dueño, temía por su integridad física o a ser robado, si se sabía que el dinero estaba en el domicilio.

 

El hecho de que los bancos puedan cobrar a los clientes por los depósitos, a quienes tengan más de 100.000 euros, como están haciendo muchos bancos en Europa, e incluso en nuestro país tanto a empresas, instituciones o clientes de banca privada, ha disparado la posibilidad de que algunos ahorradores, prefieran volver al colchón.

 

En la actualidad, los exhaustivos controles que los bancos deben hacer, para cumplir con las leyes internacionales de blanqueo de capitales, va a hacer casi imposible, que ese dinero pueda volver al sistema, es decir, ingresarlo de nuevo en una cuenta bancaria.

 

Como todos estamos viendo en nuestra operativa bancaria, los ingresos que se hacen en una entidad financiera deben tener una justificación de su origen y de su transparencia con la Hacienda Pública. Tengamos presente que el objetivo de esas leyes, es luchar contra las actividades ilegales y contra la evasión de impuestos. Un dinero que haya salido del sistema, aunque se tenga justificante de la salida, cuando se quiera volver a ingresar, nadie puede garantizar que sea el mismo dinero y por tanto que cumpla las exigencias de las leyes de blanqueo de capitales. Esta situación empeora a medida que aumenta el importe que se tenga en “el colchón”. Por tanto la inocente decisión de hacer con su ahorro lo que le apetezca, puede convertirse en un calvario, para quien no tenga en cuenta todo esto, si quiere verse de nuevo protegido por la legalidad y el sistema financiero.

 

Por tanto, los ahorradores que quieran seguir protegiendo sus patrimonios, deberán permanecer dentro del sistema, aprovechando las alternativas que existen en el mercado de capitales, para obtener rentabilidad, al tiempo que se preserva superando la inflación a lo largo de los años.

 

El hecho de que el ahorrador deba convertirse en inversor, es una tarea más sencilla de lo que a priori imaginan, porque hay vehículos que permiten garantizar el reparto de rentas anuales a los partícipes que lo necesiten. Según las particularidades de cada persona, se pueden elaborar carteras de inversión que les permitan conseguir el objetivo de preservar patrimonio y obtener rentabilidad para superar la inflación.

 

La etapa de tipos de interés negativos o bajos, va a quedarse para mucho tiempo, por tanto, los ahorradores deberán marcar muy bien sus estrategias, diferenciando entre el ahorro para gastos previstos en un periodo de uno o dos años, de aquel que con un horizonte superior a tres años, puede encontrar múltiples alternativas en los mercados. En el primer caso la rentabilidad será nula o incluso generará gastos, y en el segundo, los ahorradores deberán convertirse en inversores, con ciertos conocimientos financieros, que les ayuden a seleccionar los profesionales financieros en los que confiar, con el mismo rigor y confianza con la que eligen a su médico, cuando deben confiarle su salud o recuperarla.


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