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Viernes, 6 de Diciembre de 2019

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Perspectivas del mercado estadounidense: Mantener el equilibro en este año electoral

Aunque a los inversores pacientes les puede ir bien en los años electorales, han de prepararse para la volatilidad del mercado. ¿Habrá una recesión en 2020? No si el sector de consumo se mantiene fuerte. Aún no es demasiado tarde para preparar las carteras para las tempestades que están por venir.

Perspectivas del mercado estadounidense: Mantener el equilibro en este año electoral

«Si votar tuviera algún efecto, no nos dejarían hacerlo», bromeó una vez Mark Twain. Bromas aparte, conforme nos acercamos a la crucial contienda presidencial estadounidense en noviembre, es posible que los inversores empiecen a preocuparse por que una temporada electoral beligerante, o un determinado resultado, lleven a la economía estadounidense a la recesión y hagan a los mercados caer en picado.

Pero al volver la vista atrás en la historia, advertiremos que las elecciones presidenciales prácticamente no han sido determinantes en lo que se refiere a retornos de la inversión a largo plazo.

Lo que ha importado ha sido mantener las inversiones. Al observar los resultados electorales desde 1932, veremos que las acciones estadounidenses han seguido siempre una tendencia al alza independientemente de quién llegó a la Casa Blanca. Los inversores que aguantaron durante al menos un año fueron recompensados ​​por su paciencia, aunque tuvieron que soportar una mayor volatilidad durante las primarias.

En efecto, la volatilidad que se genera cuando hay elecciones puede dar lugar a oportunidades específicas. Recientemente, las acciones farmacéuticas y de atención administrada han sufrido presión en medio de las críticas políticas a los seguros de salud del sector privado. Eso, a su vez, ha dado lugar a algunas valoraciones atractivas de las compañías para los inversores que no consideran inminente que el Gobierno tome el control del sistema nacional de salud.

«Invertir durante un año electoral puede alterarte los nervios», explica el gestor de cartera de Capital Group Greg Johnson, «pero no es más que ruido y los mercados continúan. Los rendimientos de renta variable a largo plazo están determinados por el valor de las compañías a lo largo del tiempo. Por lo tanto, es mejor mantener las inversiones que apartarse a un lado».

 

La economía estadounidense no es inmune a las turbulencias externas

El ciclo electoral seguramente atraerá la atención de los inversores durante 2020, pero en absoluto será la única cuestión que influya en el sentimiento. La dañina guerra comercial entre Estados Unidos y Chinala inestabilidad política en Europa, la ralentización del crecimiento en el extranjero, entre otros factores, contribuyen a aumentar incertidumbre y tienen un impacto tangible en la economía estadounidense. El crecimiento se ralentizó a una tasa anualizada del 1,9 % en el tercer trimestre de 2019, y el Fondo Monetario Internacional espera un crecimiento del 2,1 % en 2020, menos que las expectativas de todo el año para 2019 a la fecha de redacción de este texto.

Esta desaceleración se ha percibido particularmente en el sector manufacturero, que ha sufrido la presión de los aranceles impuestos por Estados Unidos y China. La producción industrial de EE. UU. cayó un 0,1 % en septiembre de 2019, su primera disminución interanual desde 2016.

¿Se avecina una recesión en 2020?

El aumento de los aranceles y la ralentización del crecimiento han llamado la atención de los responsables del diseño de políticas y de los inversores por igual. A fin de extender el ciclo, la Reserva Federal de EE. UU. dio marcha atrás en su política suspendiendo las medidas para ajustar la oferta monetaria y, a continuación, reduciendo las tasas de interés tres veces en 2019. Los principales bancos centrales de todo el mundo tomaron medidas similares. En otras palabras, la perspectiva de los tipos de interés continúa en su tendencia «lower for longer», es decir, tipos más bajos durante más tiempo. Estas medidas contribuyeron a que las acciones globales se mantuvieran estables desde que Estados Unidos impuso los aranceles por primera vez. Los rendimientos de las acciones estadounidenses, medidos por el S&P 500, han sido más favorables que los rendimientos de renta variable a escala mundial.

Una política monetaria fácil en el próximo año debería proporcionar un entorno favorable para el crecimiento económico y los precios de las acciones. Eso no significa que las condiciones sean positivas, pero disminuye la probabilidad de que se produzca una recesión en EE. UU. o a escala mundial en 2020, dice el economista de Capital Group Darrell Spence. «Tiene que pasar tiempo hasta que los recortes en los tipos de interés surtan efecto», explica Spence. «Las operaciones que ha llevado a cabo el banco central este año realmente no tendrán efecto hasta la primera mitad de 2020. Queda por ver si serán suficientes para compensar los factores negativos que pesan sobre el crecimiento global».

 

El consumidor estadounidense como motor de impulso

¿Podría la desaceleración de la producción industrial y las inversiones empresariales extenderse a la economía en general? No es probable. En EE. UU., la actividad manufacturera y de exportación representa aproximadamente el 12 % de la producción económica, por lo que las consecuencias de la guerra comercial han sido más leves que en otras economías. El consumo, que representa más de dos tercios de la economía estadounidense, sigue gozando de una salud bastante buena.

De hecho, el desempleo en Estados Unidos se mantiene por debajo del 4 %, el aumento salarial ha sido sólido y el gasto del consumidor saludable. «Estamos ante el relato de dos economías» señala Spence. «Si bien la fabricación se ha mostrado débil, el buen estado del empleo y las mejoras salariales contribuyen al crecimiento del poder adquisitivo. Si esta fortaleza del consumidor se mantiene, creo que puede compensar la debilidad en otras partes de la economía».

Además, pese a que el conflicto comercial entre EE. UU. y China es complejo y es probable que de algún modo siga vivo durante años, siempre existe la posibilidad de que las negociaciones entre los países avancen más e impulsen el crecimiento a corto plazo y los mercados.

«Debido a que el comercio internacional es tan complejo y a que hay tantos elementos en juego, sería muy difícil basar cualquier decisión de inversión en un resultado esperado», dice el gestor de renta variable Alan Berro. «Incluso si los problemas comerciales ejercen más presión sobre la economía, los inversores deben recordar que las compañías inteligentes son fluidas y pueden adaptarse a las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, muchas empresas ya han comenzado a reestructurar sus cadenas de suministro».

 

Buscar oportunidades para actualizar las carteras de renta variable

Por supuesto, cuando se trata del ciclo económico, más vale ser previsores que equivocarse. Dado que los inversores deben lidiar con el aumento de las condiciones del ciclo tardío, la incertidumbre del año electoral y la ralentización del crecimiento externo, no es demasiado pronto para asegurarse de que las carteras de renta variable estén bien equilibradas y posicionadas para las recesiones.

Para ello, es posible que muchos inversores opten por las llamadas inversiones orientadas al valor. El problema es que la etiqueta de valor puede ser engañosa: no todas las inversiones orientadas al valor han actuado a la defensiva durante los últimos períodos de volatilidad del mercado bursátil.

 

¿Jugar a la defensiva? Considere actualizarse con dividendos de mayor calidad

En cambio, es posible que los inversores quieran centrarse en una combinación de compañías que generan crecimiento a través de los ciclos económicos, y compañías que trabajan en áreas defensivas del mercado y que son capaces de mantener los dividendos.

«Busco compañías que puedan actuar a la defensiva cuando aumenta la volatilidad, pero que puedan participar si el mercado avanza», afirma Joyce Gordon, gestora de cartera con cuarenta años de experiencia en inversiones. «Me interesan las compañías que pagan dividendos con fuertes flujos de caja libre y un crecimiento de las ganancias subyacente, y que hayan capeado los mercados bajistas anteriores».

Entre el 20 de septiembre de 2018 y el 30 de septiembre de 2019, un período de volatilidad relacionada con el comercio, los pagadores de dividendos superaron a las empresas que pagaron pocos o ningún dividendo. Además, los pagadores de dividendos con calificaciones crediticias superiores al promedio superaron a aquellos con calificaciones crediticias más bajas.

«Evito las empresa que han contraído demasiada deuda», señala Gordon. «Las empresas en el extremo inferior del espectro de grado de inversión pueden tener dificultades para financiarse en una recesión, lo que aumenta el riesgo de reducción de sus dividendos».

Es posible encontrar en distintos sectores empresas con calificaciones crediticias sólidas que han pagado dividendos significativos. Algunos ejemplos son UnitedHealth, Microsoft, Procter and Gamble y Home Depot.

 

Busque empresas con poder de fijación de precios

Los nubarrones en el horizonte económico a veces traerán lluvia, pero las empresas innovadoras bien administradas se adaptan a las circunstancias cambiantes, lo que les brinda la posibilidad de prosperar con independencia de las previsiones.

Los semiconductores son una opción. Se trata de una industria que en el pasado tenía multitud de competidores y estaba sujeta a ciclos volátiles de auge y caída. Hoy, en cambio, las pocas empresas restantes que se especializan en la fabricación de chips, incluidas Taiwan Semiconductor e Intel, disfrutan de un ciclo relativamente más suave.

Esta consolidación ha contribuido a aumentar el poder de fijación de precios, la escala y los márgenes de beneficio, ya que ha coincidido con una fuerte demanda de chips especializados para alimentar teléfonos inteligentes y propulsar los avances en inteligencia artificial.

«La necesidad de estos chips se extenderá», dice el gestor de renta variable Steve Watson. «Y gracias a una mejor disciplina entre los competidores, no hemos visto los precios desplomarse cuando la demanda se ha ralentizado. Este poder de fijación de precios puede ser aún más influyente en un momento de tipos históricamente bajos».

Otros sectores que pueden beneficiarse del poder de fijación de precios son el comercio minorista en línea —en el que las compañías de plataformas como Amazon pueden exigir precios más bajos a los proveedores y transmitirlos a los consumidores—, y el sector aeroespacial —en el que los fabricantes de aviones Boeing y Airbus buscan beneficiarse de la creciente demanda de viajes aéreos en China y otros mercados de todo el mundo—.

«Boeing ha sido duramente criticada, con razón, por su gestión de dos accidentes fatales con su avión 737 Max», apunta Berro. «Estos hechos fueron trágicos. Pero Boeing ha estado produciendo aviones a lo largo de toda su historia, y es una de las dos únicas compañías en todo el mundo que construyen aviones. Responderá a estos problemas y seguirá haciendo aviones».

En Asia, cada año millones de personas se suben a un avión por primera vez. Esto significa que tanto Boeing como Airbus tienen por delante más de ocho años de producción.

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